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Como manejar las riendas

La comunicación entre el conductor y el caballo de coche se puede efectuar solamente a través de las riendas, la voz y el látigo. A pesar que al comienzo del entrenamiento se realiza a través de comandos verbales (y continuará siempre que se conduzca), a medida que el caballo gana más experiencia y va tomando la embocadura, las riendas empezarán a ser cada vez más la forma principal de comunicación.

La importancia de sostener correctamente las riendas

Sostener las riendas correctamente es vital. Las manos del conductor telegrafían las ayudas a través de las riendas hacia la embocadura y la misma es el objetivo hacia el cual el caballo está trabajando. Las manos pueden comunicar dirección, recompensas, castigo o simpatía; dar apoyo, sosegar o calmar un caballo nervioso o estimular un caballo haragán. Todo caballo nuevo necesita un conductor con manos educadas; nada arruina más rápido un buen caballo que unas manos descuidadas o incompetentes.

A pesar que ciertamente hasta este punto del entrenamiento se han venido manejando las riendas con cierto grado de confianza (y competencia), es importante comprender que hay muchos métodos diferentes de sostener y manejar las riendas. También para diferentes eventos, se requieren niveles diferentes de finesa y manejo de riendas.

¿Una mano o dos?

Hay métodos diferentes de sostener las riendas que son adecuados para distintos tipos de manejo.

El libro de reglamentos de la Sociedad Norteamericana de Manejo de Coches (American Driving Society) deja (generalmente) al competidor la elección del método de cómo sostener las riendas. La única excepción es en las pruebas de adiestramiento avanzadas, donde se le requiere al conductor dos círculos (uno en cada dirección) con las dos riendas sostenidas en una mano. Este se considera un movimiento muy difícil.

Desafortunadamente, a muchos jueces de las clases de manejo por placer les gusta ver las riendas sostenidas solamente en la mano izquierda, mientras la derecha sostiene el látigo y ayuda ocasionalmente a dirigir el caballo. Esto supone reconocer al caballo como agradable y obediente. ¿Pero como se le puede pedir a un caballo que flexione correctamente en las vueltas o giros cuando se sostienen las riendas con una sola mano? No es posible dirigirlo con una rienda guía y otra de flexión cuando las dos riendas están en la misma mano.

Aún así, deberá familiarizarse con los métodos de sostener las riendas en una mano, porque habrá momentos en que necesitará una mano libre. Cuando maneja en distancias largas por caminos de tierra bastante rectos, deberá practicar el sostener las dos riendas y el látigo en una sola mano de manera que se sienta cómodo en el caso de necesitar el uso del látigo, o en cualquier caso de emergencia.

Como sostener las riendas

La práctica más común es sostener una rienda en cada mano. En el manejo de piso, muchos entrenadores la sostendrán de esta manera, llevando también el látigo en la mano derecha. Si la rienda entra al fondo de la mano por debajo del meñique (o entre el meñique y el anular) y sale por arriba, entre el pulgar y el índice, o entra por la parte de arriba y sale por abajo es una cuestión de preferencia personal.

Esto es adecuado para el manejo por placer en general. El alargamiento de las riendas es simplemente una cuestión de dejarlas resbalar de forma pareja por los dedos; el acortamiento de las riendas se consigue con el mismo método que en los caballos de montar, cuando se sostienen brevemente las dos riendas en una sola mano y se desliza la otra mano hacia adelante a una posición más corta, y después se repite esto para la segunda rienda. El látigo, que se lleva en la mano derecha, apunta medio a la izquierda hacia adelante y arriba (si se imagina que el caballo está a las 12hs, el látigo deberá estar apuntando a las 10 hs, y sostenido más o menos a la mitad entre la horizontal y la vertical).

Posiciones comunes para sostener las riendas con las dos manos.

Sosteniendo las riendas en las dos manos se estará en condiciones de hacer flexionar al caballo correctamente en las vueltas. Sin embargo no se recomienda sostenerlas en esta posición mientras se utiliza el látigo, porque cualquier movimiento con el mismo afectará a la rienda sostenida en la mano derecha. Necesitará entonces, una posición de una mano a la que pueda cambiar fácilmente, si quiere utilizar el látigo o tener la mano derecha libre por cualquier otra razón.

Bibliografía

Driven Dressage – A Logical Approach Through Dressage Training –  Heike Bean & Sarah Blanchard.

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