3.- Riendas auxiliares – Las riendas laterales alemanas corredizas (de retorno en Argentina)

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Las riendas laterales alemanas corredizas (de retorno en Argentina).

Estas riendas para entrenar han sido usadas en Alemania por muchos años tanto en caballos de andar, como en caballos de tiro. Es el modelo de riendas auxiliares más útil, ya que efectivamente ayudan al caballo a encontrar su equilibrio, aceptar a la embocadura y a estirar su línea superior correctamente, sin ser restringidos por la rigidez de las riendas laterales fijas y sin ser alteradas por los movimientos cambiantes de las manos del conductor.

El caballo nuevo, o el caballo que tiene problemas de conformación (cuello invertido, cuello corto, mandíbulas pesadas, músculos abultados en la base del cuello), pronto aprende a relajarse y deja que las riendas de retorno trabajen por ellos. Un conductor principiante incluso gana una confianza y experiencia invalorable, cuando se utilizan las riendas de retorno, porque puede apreciar como se ve el caballo moviéndose correctamente. Además el conductor no tiene que preocuparse por la molestia que podría ocasionarle con sus manos todavía no experimentadas, al caballo en la boca.

Las riendas auxiliares de retorno originales (riendas alemanas) y sus medidas, hechas de cuero.

Las riendas de retorno invitan al caballo continuamente a bajar la cabeza y a estirar su línea superior, pero no queda sujeto en una posición baja. Pero sí encuentra una seria resistencia cuando trata de elevar muy alto la cabeza. Por otra parte, puede encontrar posiciones cómodas diferentes dependiendo de lo que está haciendo, más largo y bajo al paso y levemente más alto al trote.

Ajuste de las riendas de retorno. Note como la soga pasa por dentro de la correa de la collera del pretal para prevenir que se enriede en las varas del coche. Debe ser prendida firmemente a la silleta de manera de que no se desplace hacia abajo. Si su caballo insiste en apoyar la cabeza sobre un lado, deberá anudar las riendas de retorno a la barriguera para que no cambien la medida del largo. Asegúrese de todas maneras, que los dos lados trabajan en la misma medida.

Debido a que las riendas de retorno “corren” a través de la embocadura en cada zancada, estimulan una mandíbula blanda y flexión sin tironear de la misma. Un caballo nuevo encuentra un contacto cómodo y empieza a desarrollar los músculos de su línea superior correctamente; el caballo ya enseñado se puede beneficiar todavía ocasionalmente con el uso de estas riendas para que se acuerde (como un refresco), o cuando se ha desarrollado alguna forma particular de resistencia. Y para el caballo problema que ha sido atado por algún tiempo y necesita que sus músculos, actitud y normas de comportamiento sean completamente reconstruidas, las riendas de retorno son invalorables.

Estas riendas las puede hacer su talabartero si las quiere prolijas y de cuero. Nosotros empezamos trabajando con estas, pero después llegamos a la conclusión de que eran muy voluminosas y difíciles de mantener en su lugar en la correa de la barriguera. (Trabajan bien en una montura). Para tiro, ahora preferimos usar una cuerda de nylon de 5,5 m (18 pies). Haga un lazo en el medio de la cuerda alrededor de la barriguera, tírela parejo, haga correr cada extremo a través del anillo del filete y átela a la banda lateral de la silleta. Párese adelante del caballo y ajuste los lados hasta asegurarse que están en la misma medida.

Esto trabaja bien para el trabajo de piso, a la cuerda o cuando se lo saca de tiro a caballo, pero hay que agregar una precaución cuando el caballo está atado para evitar la posibilidad de que las riendas se enganchen en una vara. Si usa estas riendas mientras maneja, haga correr cada extremo de la cuerda por dentro de la collera (si está usando un pretal), antes de atarlo a la barriguera.

Aquí, las riendas de retorno están demasiado largas y no están haciendo el trabajo. La tensión, la línea superior corta y una línea inferior larga son todas claramente evidentes.

Ajuste de las riendas de retorno

Es muy importante ajustarlas al largo correcto, lo que dependerá de la conformación del caballo, su nivel de entrenamiento y la sensibilidad de su boca. Asegúrese de introducir las riendas de retorno mientras se está trabajando el caballo a la cuerda o trabajándose desde el piso, antes de atarlo al coche con las mismas puestas. Algunos caballos tendrán una reacción bastante violenta al principio con cualquier tipo de riendas de atar. Recuerde que con el uso de ellas, está reconstruyendo músculos y esto puede ser cansador. Limite las primeras sesiones a más o menos 15 minutos al principio.

Con las riendas de retorno todavía demasiado largas, el conductor está trabajando para tener el caballo estirado hacia abajo, pero no tiene éxito. La yegua está mostrando ahora tensión a través de su apretado cuello y pisadas cortas traseras.

Ajuste las riendas de retorno lo suficiente para que el caballo “arquee” y estire su línea superior; con esto, queremos decir que cede en la mandíbula. Si su caballo es muy invertido de cuello o muy porfiado, deberá acortar las riendas para que vaya detrás de la vertical por las primeras pocas veces, para que sus músculos se aflojen. Sin embargo, si esto es necesario debe mantener las sesiones especialmente cortas al principio, no más de diez minutos.

Para el caballo que saca la cabeza severa y consistentemente para un lado y se mantiene tirando de un lado de las riendas más que del otro, entonces las riendas deben ser fijadas al centro de la banda lateral de la silleta, y deberá estar bien seguro que los dos lados están con la misma medida.

Antes de atar un caballo al coche con las riendas de retorno puestas, asegúrese que las acepta totalmente durante el trabajo de piso. Siempre tenga un ayudante en el caso de que se le traben alrededor de las varas.

Guiando cada rienda a través del extremo de la collera del pretal, entre la hebilla y la lengua del extremo (pero no debajo de la collera, porque puede quedar muy ajustada y no permitir el movimiento libre de las riendas), Ud. minimizará el peligro de que se le quede una enganchada en una vara. O, mejor todavía, se puede agregar una argollita de metal en la collera a la altura apropiada y pasar la rienda corrediza por ella. Cuando ata su caballo con riendas corredizas use varas con una buena curva abajo y hacia afuera, o coloque las varas derechas más atrás que lo acostumbrado para impedir que se enganchen. Aún después de que usted y su caballo se hayan acostumbrado a manejarse con estas riendas, es mejor tener siempre un asistente a mano.

Acá, las riendas de retorno han sido ajustadas pidiéndole al caballo que se estire y relaje. El conductor no tiene que pelear, la tensión ha desaparecido y las zancadas del caballo son largas y potentes.

En esta foto, las yegua se está entregando dentro de las riendas de retorno a través del principio de una flexión. Está complaciendo muy bien, mostrando suavidad a través de sus mandíbulas, cuello y lomo.

Si el caballo joven no se confunde por acciones ineptas o pesadas con las riendas, pronto aceptará la posición que se le indicó con las riendas de retorno; pero incluso un caballo viejo severamente arruinado puede convencerse y aceptarlo en muy pocos minutos cuando se lo pone con las riendas de retorno; frecuentemente este tipo de caballo parecerá aliviado, porque ya no pelea con un conductor que lo está tratando de tironear hasta la posición. Las riendas de retorno le dan lugar a estar cómodo, correcto y suelto.

Acá, la yegua está trabajando en su mayor habilidad. Note su línea inferior más corta y pareja, su línea superior estirada al máximo, el incremento del enrrollamiento del lomo y la total aceptación de su propio peso sobre el posterior que se está encajando hacia adelante y está bien flexionado. Casi puede ver el reciclaje de potencia que tiene lugar ya que empuja toda su energía hacia la embocadura y la acepta con mandíbulas blandas un contacto suave en la rienda. Cuando un caballo está trabajando bien de esta manera, las riendas de retorno no tienen efecto, pero tampoco interfieren de ninguna manera.

Algunos caballos, por supuesto, nunca necesitan la ayuda de las riendas de retorno, o de ningún otro tipo de ayuda, mientras que otros lo necesitarán por un período muy largo de tiempo como apoyo durante su etapa  temprana de entrenamiento o rehabilitación. Una vez que el caballo alcanza y se estira hacia abajo al freno por propia voluntad y se mueve de una manera relajada, con confianza y hacia adelante, las riendas de retorno se pueden ir alargando gradualmente y después sacadas completamente. Si un manejo incorrecto o un programa de entrenamiento interrumpido causa que el caballo se revierta al uso incorrecto de los músculos del cuello, póngaselas de nuevo. Es lejos más fácil para los dos caballo y conductor el uso de esta útil ayuda para entrenar, en vez de tratar de pelearlo para llevarlo a la postura correcta.

Si se usan correctamente, con el largo apropiado, estas riendas nunca lo llevarán a una postura en la que no pueda trabajar. No harán que el caballo se sujete a sí mismo. Pero, sin embargo lo ayudarán a que construya los músculos correctos en la parte de arriba del cuello, mientras que los músculos de abajo del cuello se aflojarán por falta de uso. A través de este desarrollo podrá mirar los músculos del cuello, espalda y miembros posteriores crecer semana a semana.

El uso de riendas de retorno no es un atajo para el entrenamiento correcto de adiestramiento. Simplemente asiste al caballo para entender como usar su cuerpo para su mejor ventaja.

Bibliografía

Driven Dressage – A Logical Approach Through Dressage Training – Heike Bean & Sarah Blanchard.

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